Ese viento salado
que desgarra tu
piel y que tu cuerpo siente
como el hogar lejano.
Ese viento te aleja,
te arrastra,
me arrebata tu marea
y la lleva
a otros mares que
ya no me pertenecen.
Y me quedo
con tu cuerpo atravesado
por la lluvia de alta mar,
cortado por la tormenta
y fulminado
por el crujir de las nubes.
¿Qué hacer entonces
sino desatar mi tormenta
y desparramarme por la orilla
con la lluvia del monsón?
Y diluirme en la arena
y ya no ser tuyo
ni de nadie,
sólo del aire
y del viento que nos llena los labios
con el sabor de la sal.
sábado, abril 05, 2008
jueves, febrero 14, 2008
orilla y arena
Sin embargo, tu mar no es el mío;
el mío no vibra cuando la luna baja,
y deseosa se acerca a besar la arena.
Mi mar, te observa, calmado, desde la
orilla,
y se apresura a recibirte cuando
te trae revuelta, la marea, con la
arena.
Tu mar, abierto, se abandona a la marea,
a la caricia suave de la sal,
a los rezagos de la lluvia desatada.
Mi mar, se llena de tormenta,
de luz fulminante,
de estruendoso choque
de nubes encontradas.
Pero tu mar cae al mío, seducido
por la tierra; cae a remolinos
y con mi sal se
mezcla.
Mientras la boca me llenas,
suave,
de tu marea,
te haces tu mi orilla
y mi arena.
el mío no vibra cuando la luna baja,
y deseosa se acerca a besar la arena.
Mi mar, te observa, calmado, desde la
orilla,
y se apresura a recibirte cuando
te trae revuelta, la marea, con la
arena.
Tu mar, abierto, se abandona a la marea,
a la caricia suave de la sal,
a los rezagos de la lluvia desatada.
Mi mar, se llena de tormenta,
de luz fulminante,
de estruendoso choque
de nubes encontradas.
Pero tu mar cae al mío, seducido
por la tierra; cae a remolinos
y con mi sal se
mezcla.
Mientras la boca me llenas,
suave,
de tu marea,
te haces tu mi orilla
y mi arena.
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