A mi padre
Algunas veces me llena la tristeza
por haberla perdido. Algunas otras
por tener que extrañarla.
Alguna vez pensé
que la habías hecho
para mí.
Que mis huesos eran para abrazar los suyos,
como sus brazos para retener el aire que respiro.
Que mi piel estaba hecha para su marea y su vientre para guardar mi tormenta.
Pero la hiciste río y luego mar,
y luego océano
,
para que nunca fuera mía.
martes, mayo 18, 2010
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